En medio del escenario de la batalla de Bani Mustaliq, vivía una mujer noble llamada Juwairiyah binti al-Harith. Su padre era el líder de Bani Mustaliq, quien murió en la batalla. Juwairiyah misma fue capturada y se convirtió en prisionera de guerra. Sin embargo, el destino tenía otro plan. A través de una oración sincera, no solo obtuvo su libertad, sino también la grandeza de ser la esposa del Profeta Muhammad SAW.
Momentos llenos de significado
Según relatos auténticos, Juwairiyah era una prisionera capturada por el compañero Tsabit bin Qais. Tsabit le ofreció a ella la posibilidad de liberarse con un rescate muy alto. Juwairiyah, quien no tenía bienes, acudió al Profeta Muhammad SAW y pidió ayuda. En ese momento, el Profeta SAW le preguntó: "¿Quieres algo mejor que eso?" Juwairiyah respondió: "¿Qué es eso, oh Profeta?" El Profeta dijo: "Yo pagaré tu rescate y me casaré contigo."
Este evento no era simplemente una historia de amor común. Era una prueba de que la oración y la confianza en Allah pueden transformar situaciones imposibles en posibles. Juwairiyah, que inicialmente era una prisionera deshonrada, finalmente se convirtió en una de las Ummul Mukminin (la madre de los creyentes).
La oración que cambió la historia
La oración más conocida de Juwairiyah fue la que pronunció cuando estaba en la casa del Profeta SAW. En un hadiz relatado por el Imam Muslim, Juwairiyah estuvo en la mezquita en la hora de la oración matutina, y el Profeta SAW salió de allí cuando ella aún estaba sentada recitando el zikr hasta la hora de Dhuha. El Profeta dijo: "Realmente he dicho algunas palabras después de salir de ti, que si se compararan con todo lo que tú has dicho (desde la mañana), sería más pesado." Esa oración era:
> "Subhanallahi wa bihamdihi, 'adada khalqihi, wa ridha nafsihi, wa zinata 'arsyihi, wa midada kalimatihi"
(Alabado sea Allah y con sus alabanzas, tantas como la cantidad de sus criaturas, y tanto como su satisfacción personal, y tan pesado como el peso de Su Trono, y tanta como la tinta de Sus palabras).
Esta oración nos enseña a alabar a Allah de una manera ilimitada, reconociendo Su grandeza que trasciende la comprensión humana. Aunque Juwairiyah se convirtió en la esposa del Profeta, nunca dejó de practicar el zikr y la oración que le enseñó su esposo.
Lecciones de la historia de Juwairiyah
La historia de Juwairiyah ofrece muchas lecciones valiosas para nosotros. Primero, la oración es el arma del creyente. En situaciones apremiantes, Juwairiyah no perdió la esperanza, sino que se acercó a Allah. Segundo, la grandeza de una persona no se mide por su linaje o riqueza, sino por su fe y devoción. Juwairiyah, que provenía de un grupo infiel, finalmente se convirtió en un modelo para toda la comunidad musulmana. Tercero, la sinceridad en la oración hace que esta sea aceptada. Juwairiyah no pidió nada excesivo, sino que pidió a Allah con plena confianza.
Prácticas que se dejaron atrás
El Profeta SAW recomendó a su comunidad practicar esta oración de Juwairiyah. Es un zikr que es fácil de pronunciar pero pesado en la balanza de las buenas acciones. En la vida cotidiana, a menudo estamos ocupados con asuntos mundanos y olvidamos el zikr. Sin embargo, la oración de Juwairiyah nos recuerda la importancia de dedicar tiempo para recordar a Allah, aunque sea por un breve momento.
La historia de Juwairiyah también nos enseña sobre la lucha contra los deseos personales y la aceptación del destino con satisfacción. Ella es un ejemplo de cómo el Islam honra a las mujeres y les da un lugar respetable. Que podamos aprender de esta historia y practicar la oración que nos enseñó.
