El cerebro humano es el objeto más complejo conocido en el universo. Aunque pesa aproximadamente 1,4 kilogramos — alrededor del 2% del peso del cuerpo humano — contiene aproximadamente 86 mil millones de neuronas. Esta cantidad es sorprendentemente equivalente al número estimado de estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea.
Sin embargo, la cantidad de neuronas solo es una parte pequeña de la historia. Cada neurona puede formar entre 1.000 y 10.000 conexiones (sinapsis) con otras neuronas. Esto significa que el número total de conexiones en el cerebro humano puede alcanzar los 100 billones — un número mucho mayor que el número de estrellas en el universo observable.
La complejidad del cerebro no radica solo en la cantidad de conexiones, sino en la naturaleza dinámica de estas conexiones. Las sinapsis pueden fortalecerse o debilitarse según la experiencia y el aprendizaje — un proceso llamado plasticidad sináptica y que es la base biológica de la memoria y el aprendizaje. El cerebro activamente aprendiendo literalmente forma nuevas conexiones.
El cerebro humano también es un consumidor de energía muy desproporcionado. Aunque solo representa el 2% del peso corporal, el cerebro utiliza aproximadamente el 20% de la energía utilizada por el cuerpo. Esta energía se utiliza para mantener el potencial eléctrico de las membranas neuronales, transmitir señales eléctricas y realizar procesos químicos de neurotransmisores que permiten la comunicación entre las neuronas.
