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🔬 Ciencia y Tecnología

El hongo radiotrópico de Chernobyl: La descubierta de un organismo que convierte la radiación en energía biológica desafiante a la biología clásica

Una reciente investigación ha revelado que algunas especies de hongos como Cryptococcus neoformans y Cladosporium sphaerospermum, encontrados en el reaktor nuclear de Chernobyl, pueden utilizar la radiación gamma como fuente de energía a través de un proceso conocido como radiosíntesis. La melanina en la pared celular de estos hongos actúa como un panel solar biológico, absorbiendo fotones de alta energía y convirtiéndolos en energía química. Esta descubierta no solo cuestiona la comprensión básica de los límites de la vida, sino que también abre nuevas oportunidades en la bioremediación de residuos radioactivos y la protección espacial.

9 Julai 20265 min de lectura0 vistasPor Redaksi KhatulistiwaPLOS ONE
El hongo radiotrópico de Chernobyl: La descubierta de un organismo que convierte la radiación en energía biológica desafiante a la biología clásica
Imagen: Imej hiasan deterministik (Picsum)
AI

Introducción: La vida en la zona exclusiva de Chernobyl

Más de tres décadas después del desastre nuclear de Chernobyl en 1986, la Zona Exclusiva alrededor del reaktor destruido sigue siendo el lugar más radioactivo del planeta. Sin embargo, detrás de un entorno considerado letal para la mayoría de la vida, los científicos encontraron una gran sorpresa: colonias de hongos negros que crecen prósperamente en las paredes del reaktor. Esta descubierta desencadenó una serie de investigaciones que finalmente revelaron un mecanismo biológico asombroso - la capacidad de algunos hongos para utilizar la radiación gamma como fuente de energía, un proceso conocido como radiosíntesis.

Metodología de la investigación en el reaktor de Chernobyl

La investigación liderada por la Dra. Ekaterina Dadachova del Colegio de Medicina Albert Einstein, junto con sus colegas del Instituto de Microbiología y Virología en Kiev, Ucrania, recogió muestras de las paredes del reaktor destruido. Aislaron varias especies de hongos negros, incluyendo Cryptococcus neoformans, Cladosporium sphaerospermum y Wangiella dermatitidis. En experimentos de laboratorio, estos hongos fueron expuestos a radiación gamma a dosis similares a las encontradas en Chernobyl. Los resultados sorprendieron: los hongos no solo sobrevivieron, sino que también mostraron un crecimiento más rápido que los grupos de control no expuestos a la radiación.

El mecanismo de radiosíntesis: Melanina como panel solar biológico

La clave para esta capacidad asombrosa se encuentra en la melanina presente en la pared celular de los hongos negros. La melanina generalmente se conoce como un protector de la piel humana contra la radiación UV, pero en estos hongos, la melanina juega un papel más complejo. Cuando los fotones de radiación gamma golpean las moléculas de melanina, cambian la estructura electrónica de la melanina y aumentan su capacidad para transferir electrones. Este proceso, conocido como transferencia de electrones mejorada por radiación, permite a los hongos convertir la energía radiante en energía química que puede utilizarse para la metabolización. En otras palabras, la melanina actúa como un panel solar biológico que convierte la radiación peligrosa en una fuente de energía.

Implicaciones para la biología y la ecología

Esta descubierta cuestiona el dogma biológico clásico que afirma que toda la vida depende de la energía del sol (fotosíntesis) o la energía química (kemosíntesis). La radiosíntesis abre una nueva dimensión en la comprensión de los límites de la vida. Si los hongos pueden utilizar la radiación como fuente de energía, entonces es posible que existan ecosistemas ocultos en lugares como los fondos oceánicos profundos que contienen materiales radioactivos naturales, o incluso en planetas lejanos expuestos a radiación cósmica alta. Las investigaciones posteriores de la Dra. Dadachova, publicadas en el periódico PLOS ONE en 2007 y seguidas por investigaciones en Current Biology en 2010, confirmaron que la melanina de estos hongos puede absorber radiación y producir nuevamente moléculas de NADH, el principal portador de energía en las células.

Potencial de aplicación: Bioremediación y protección espacial

La descubierta de los hongos radiotrópicos tiene implicaciones prácticas significativas. En primer lugar, en el campo de la bioremediación, estos hongos pueden utilizarse para limpiar residuos radioactivos en sitios nucleares o áreas contaminadas. Al plantar colonias de hongos en estas áreas, la radiación puede ser absorbida y convertida en biomasa no peligrosa. En segundo lugar, en la exploración espacial, estos hongos pueden ser una fuente de protección biológica para astronautas expuestos a radiación cósmica. La capa de melanina gruesa puede ser aplicada a equipos o utilizada como material de construcción para estaciones espaciales para absorber radiación. Incluso, experimentos en la Estación Espacial Internacional (ISS) han demostrado que Cladosporium sphaerospermum puede sobrevivir y crecer en un entorno de microgravedad con radiación alta.

Desafíos y investigaciones futuras

Aunque esta descubierta es muy prometedora, todavía hay muchas preguntas que deben ser respondidas. ¿Cómo exactamente la melanina convierte la radiación en energía química a nivel molecular? ¿Hay un límite de dosis de radiación que los hongos pueden tolerar? ¿Puede el proceso de radiosíntesis ser mejorado mediante ingeniería genética? La investigación actual se centra en la estructura cristalina de la melanina y en el intento de cartografiar la ruta biocatalítica involucrada. Además, los investigadores también buscan especies de hongos adicionales que puedan tener una capacidad similar en entornos extremos como los fondos oceánicos profundos o en áreas de volcanes.

Conclusión: Un nuevo límite para la vida

La descubierta de los hongos radiotrópicos en Chernobyl no es solo una curiosidad biológica; es una prueba de que la vida puede adaptarse de manera inesperada. Recuerda a los científicos que nuestra comprensión de los límites de la vida sigue siendo muy limitada. En un mundo cada vez más dependiente de la energía nuclear y la exploración espacial, estos hongos negros pequeños pueden ser la clave para resolver algunos de los desafíos más grandes de la humanidad. Como dijo la Dra. Dadachova en una entrevista, "Si los hongos pueden utilizar la radiación como fuente de energía, entonces la vida en el universo puede ser más común de lo que pensamos."

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