Experimentos locos que conmocionaron al mundo
Imagina a un chico de 16 años atado a una cama hospitalaria, con electrodos colocados en su cabeza. Cada vez que veía imágenes de otros hombres, descargas eléctricas de 120 voltios sacudían su cuerpo. Sus gritos resonaban en los pasillos, pero los médicos fuera solo registraban datos con calma. Esto no era una escena de película de terror: era la realidad de la terapia de conversión en Estados Unidos durante la década de 1970. ¿Cuál era el nombre del chico? No se conoce, ya que los registros médicos están ocultos. Sin embargo, los efectos del trauma permanecieron toda la vida.
La terapia de conversión, conocida como 'conversion therapy', es una práctica pseudocientífica que afirma poder cambiar la orientación sexual, identidad de género o expresión de género de una persona para que se ajuste a las normas heterosexuales y cisgénero. Esta práctica no solo es ineficaz, sino que también ha demostrado causar daños psicológicos graves. Según la Asociación Psicológica Americana, más de 700.000 adultos LGBTQ+ en Estados Unidos han recibido esta terapia, la mayoría durante su adolescencia. Los datos del Trevor Project muestran que los adolescentes LGBTQ+ expuestos a la terapia de conversión tienen un doble riesgo de intentar el suicidio.
Historia oscura: Desde electroshocks hasta lobotomías
La historia de la terapia de conversión comienza en el siglo XIX, cuando la homosexualidad era considerada una enfermedad mental. El Dr. Albert von Schrenck-Notzing, un psiquiatra alemán, afirmó en 1898 haber 'curado' a un hombre homosexual mediante hipnosis. Sin embargo, el paciente resultó seguir siendo homosexual y sufrir una grave depresión.
En la década de 1950 y 1960, la terapia de conversión alcanzó su nivel más cruel. Técnicas como la terapia de aversión utilizaban electroshocks, sustancias químicas que provocaban vómitos y castración química. El Dr. Robert Heath, un neurólogo estadounidense, realizó en 1972 un experimento controvertido implantando electrodos en el cerebro de un hombre homosexual para estimular la 'zona heterosexual', una acción que ahora se considera tortura.
Aún más aterrador, en el Reino Unido, el Dr. William Sargant usaba inyecciones de apomorfina para provocar vómitos intensos en los pacientes mientras los obligaba a ver imágenes homosexuales. Su objetivo era crear un reflejo condicionado que asociara la homosexualidad con la náusea. El resultado fue trauma psicológico duradero, y muchos pacientes terminaron suicidándose.
Castración química y violaciones 'correctivas'
Una de las formas más crueles de la terapia de conversión es la castración química, que implica administrar medicamentos antiandrógenos para reducir el deseo sexual, a menudo utilizados contra pacientes transgénero o homosexuales. En la Alemania nazi, miles de hombres homosexuales fueron enviados a campos de concentración y sometidos a castración forzada sin anestesia, lo que resultó en muertes o discapacidades permanentes.
En Sudáfrica, hasta principios de los años 2000, la práctica de la 'violación correctiva' (corrective rape) se usaba como 'terapia' para 'curar' lesbianas. Activistas como Lorna Mlilo, quien sobrevivió a un ataque así, informaron que muchas víctimas fueron asesinadas o sufrieron traumas sexuales graves. Un informe de Human Rights Watch en 2011 documentó más de 30 casos de violaciones correctivas en el país, con solo unos pocos casos llevados a tribunales.
Trauma psicológico: Efectos que no se pueden borrar
Estudios de la Academia Americana de Pediatría encontraron que la terapia de conversión no es efectiva para cambiar la orientación sexual, pero causa efectos secundarios graves. Entre los efectos registrados se incluyen depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático (TEPT), abuso de drogas y pensamientos suicidas. Un informe de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 2020 clasificó la terapia de conversión como una forma de tortura y violación de los derechos humanos.
El Dr. Jack Drescher, un destacado psiquiatra, declaró que la terapia de conversión es "un fraude y un peligro médico". En una entrevista con The New York Times, dijo: "Esta práctica no es más que una tortura psicológica envuelta en un hábito científico."
¿Dónde se sigue practicando la terapia de conversión?
Aunque más de 20 países han prohibido la terapia de conversión, incluidos Brasil, Alemania y Malta, esta práctica aún es común en muchos otros países. En Estados Unidos, 20 estados han prohibido su uso en menores, pero en otros estados sigue siendo legal. En Malasia, la terapia de conversión no está claramente prohibida, y varios centros privados de asesoramiento se han encontrado ofreciendo servicios en secreto. Un informe de Amnistía Internacional en 2022 indicó que más de 50.000 personas en el sudeste asiático han recibido terapia de conversión en la última década.
Voces de las víctimas: Historias que no se pueden olvidar
Uno de los supervivientes, David (nombre ficticio), contó su experiencia a The Guardian: "Me enviaron a un centro de recuperación en Texas a los 17 años. Cada día, me obligaban a ver videos pornográficos heterosexuales y me azotaban si mostraba alguna reacción negativa. Después de seis meses, intenté suicidarme. Cuando salí, seguía siendo homosexual, pero mi alma estaba destruida."
La historia de David no es una excepción. Miles de otras víctimas tuvieron destinos similares, y muchos no lograron contar sus historias. Según datos de Born Perfect, una organización antiterapia de conversión, más del 50% de las víctimas reportaron sufrir TEPT, y el 40% había intentado suicidarse.
Conclusión: Una llamada a la acción
La terapia de conversión es una mancha en la historia de la ciencia y la medicina. No solo falla desde el punto de vista científico, sino que también viola los derechos humanos más básicos. Como sociedad, debemos exigir la prohibición total de esta práctica en todo el mundo. La educación, la aceptación y el apoyo psicológico basado en evidencia son la única vía hacia adelante. No permitamos que esta locura continúe dañando vidas.
---
*Réferencia: [Conversion therapy — Wikipedia](https://en.wikipedia.org/wiki/Conversion_therapy)*
