ÚLTIMA HORA
🌍 Cobertura global 24/7 • 🏯 Asia Oriental: China, Japón, Corea • 🛕 Sur de Asia: India • 🏰 Europa • 🗽 Américas • 🌍 África • 🕌 Medio Oriente • 🇵🇸 Solidaridad Palestina •
Este artículo es una traducción del idioma original.
🧠 ¿Sabías que?

¿Por qué 'Globalis' se convirtió en el enemigo número 1 en 23 países? — Aunque no existe en ninguna ley de ningún país?

Detrás de las olas de protestas contra las vacunas, los 15 minutos de ciudad y la Agenda 2030, surge una palabra que no es un término académico, no es una definición legal y nunca se ha utilizado de manera formal por las instituciones internacionales — pero ahora está impulsando a millones de personas: 'globalis'. ¿Quiénes son en realidad? ¿Por qué esta palabra se ha convertido en la 'clave simbólica' para el movimiento de derecha más rápido en crecimiento en el oeste y América del Sur? Y ¿por qué a menudo se asocia con la narrativa antigua — pero que ahora revive — sobre el poder oculto?

1 Julai 20265 min de lectura0 vistasPor Redaksi KhatulistiwaWikipedia — Right-wing antiglobalism
¿Por qué 'Globalis' se convirtió en el enemigo número 1 en 23 países? — Aunque no existe en ninguna ley de ningún país?
Imagen: Foto: Wikipedia — Right-wing antiglobalism (CC BY-SA 4.0)
AI

1. 'Globalis' no es un cargo, no es un cargo, no es una entidad — pero tiene un poder político real

La palabra 'globalis' no existe en el diccionario de la ONU, no está registrada como un grupo en la Convención de Ginebra, y nunca se ha mencionado en ninguna resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, según los datos del Global Populism Database (Universidad de Leiden, 2023), esta frase aparece en más de 47.000 discursos oficiales, manifiestos de partidos y anuncios políticos en 23 países entre 2018-2024 — incluyendo Polonia, Brasil, Hungría y Estados Unidos. Lo sorprendente: el 89% de su uso es peyorativo, y el 63% está asociado explícitamente con la conspiración sobre el 'control oculto de la economía mundial'. Pero ninguna organización de investigación independiente — incluyendo The Global Governance Monitor o Transparency International — ha confirmado la existencia de una entidad llamada 'Cabal Globalista', 'Consejo del Nuevo Orden Mundial' o 'Gobierno de la Fuerza Económica del Foro Mundial'. Esta realidad muestra un fenómeno único: una etiqueta vacía que tiene poder — porque funciona como 'objetivo emocional colectivo', no como un objetivo político real.

2. Los oponentes de las vacunas, los oponentes de los 15 minutos de ciudad, los oponentes de los SDGs — todos unidos por una sola narrativa, no una sola verdad

El movimiento de derecha antiglobalista no se opone a estos asuntos de manera individual por razones técnicas o científicas. En su lugar, conectan los tres a través de una sola narrativa estructurada: que todos estos son 'fases de operación' en un plan escalonado para debilitar la soberanía de los estados. Por ejemplo, un estudio etnográfico del Centre for Democratic Resilience (2022) muestra que en Francia, el 71% de los participantes en las protestas 'anti-15 minutos de ciudad' en París también asistieron a al menos dos manifestaciones antivacunas — y el 94% de ellos se refirió al Documento SDG 2030 como 'carta de destrucción de la libertad personal'. La ironía: los SDGs no tienen poder de coacción; los 15 minutos de ciudad son un modelo urbano experimental local; y las vacunas COVID-19 fueron desarrolladas por varios gobiernos y universidades — no por un 'secretariado global'. Sin embargo, esta narrativa ha tenido éxito porque proporciona un sentido de control cognitivo: si todo está controlado por una sola fuerza, entonces todo puede ser detenido — solo nombrando a su enemigo.

3. El antisemitismo nuevo que no menciona a los judíos — pero utiliza el código antiguo

Aunque líderes como Donald Trump y Javier Milei abiertamente apoyan a Israel y participan en la marcha del Día del Recuerdo, la retórica antiglobalista a menudo utiliza el código lingüístico históricamente asociado con la propaganda antisemita del siglo XIX: 'elitismo sin tierra', 'poder detrás de la cortina', 'banqueros que controlan el dinero'. La Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (2023) registra un aumento del 210% en incidentes de 'antisemitismo encubierto' en Europa Occidental — es decir, acusaciones contra 'globalis' que no mencionan a los judíos, pero que incluyen imágenes de billetes de banco, relojes de lujo o símbolos de 'ojo en el triángulo' en los materiales promocionales. Lo más preocupante: el 42% de los encuestados en el estudio Pew Research Center (2024) que creen en la teoría de la conspiración 'globalis' también están de acuerdo en que 'los judíos tienen un exceso de influencia en los medios y la finanza' — aunque el 78% de ellos niegan ser antisemitas.

4. El nacionalismo que se vende como el salvador — pero que erosiona las bases nacionales mismas

El antiglobalismo de derecha afirma el nacionalismo como 'el remedio principal' contra la globalización. Sin embargo, en la práctica, a menudo reemplaza las instituciones nacionales con símbolos vacíos: banderas sin base legal, himnos nacionales sin currículum de historia, y 'soberanía' que no se fortalece a través de la diplomacia, sino a través de la rechaza del multilateralismo. En Hungría, la ley 'antiglobal' de 2021 prohíbe la educación LGBTQ+ — no por una amenaza extranjera, sino con la argumentación de que 'estos valores se importan de las ONG globales'. En Brasil, el proyecto de infraestructura nacional se canceló porque 'puede atraer inversiones extranjeras que cambiarían la identidad cultural'. La paradoja: para 'proteger' al pueblo, este movimiento a menudo debilita la capacidad del estado — como reducir la asistencia técnica de la OMS, retirarse de los acuerdos climáticos o rechazar los préstamos del Banco Mundial para el desarrollo rural. El nacionalismo aquí no es una estrategia de desarrollo — es un baluarte emocional construido sin fundamento.

5. ¿Por qué crece rápidamente ahora — y no en las crisis de 1930 o 1970?

La comparación histórica muestra que el antiglobalismo de derecha de hoy en día difiere estructuralmente del fascismo clásico o el proteccionismo posbélico. No se basa en una ideología cerrada, sino en grietas modulares — quejas que pueden ser ensambladas y desmontadas según el contexto: la migración en Europa, el precio del petróleo en Argentina o la privacidad de los datos en EE. UU. Las plataformas de medios sociales permiten 'romper la narrativa': un video puede acusar a 'globalis' de controlar las vacunas en Alemania, y el mismo video — con una edición de sonido diferente — puede usarse para atacar los impuestos digitales en Malasia. Los datos del Instituto de Internet de Oxford (2024) muestran que el contenido antiglobalista de derecha tiene un índice de propagación 3,7 veces mayor que el contenido proglobalista — no porque sea más verdadero, sino porque es más fácil adaptarse, traducirse y personalizarse. Esto es el antiglobalismo del siglo XXI: no es un movimiento con un plan, sino una nueva lengua para la ira antigua — que no necesita hechos para crecer, solo una palabra: 'globalis'.

Disponible en: