El submarino olvidado por la historia
Muchas personas consideran que los submarinos modernos comenzaron con los U-boat alemanes o el USS Nautilus en la década de 1950. Sin embargo, más de un siglo antes, un ingeniero catalán llamado Narcís Monturiol construyó y probó el primer submarino tripulado del mundo que funcionaba completamente bajo la superficie del mar, no como un prototipo estático, sino como un barco funcional capaz de sumergirse, moverse y regresar a la superficie de manera controlada.Invenión revolucionaria sin baterías ni motores
El Ictineo II, lanzado en 1864 en el puerto de Barcelona, tenía una longitud de 14 metros y fue construido con madera y hierro forjado. Lo sorprendente es que no utilizaba motor de vapor (peligroso en espacios cerrados) ni sistemas de compresión de aire mecánicos. En su lugar, Monturiol desarrolló un sistema químico innovador: una mezcla de clorato de potasio y dióxido de manganeso para producir oxígeno internamente, mientras que la energía se generaba mediante pedales similares a una bicicleta que eran pedaleados por la tripulación. Logró realizar más de 20 inmersiones hasta una profundidad de 30 metros.¿Por qué no se continuó?
Aunque las pruebas fueron exitosas y observadas por observadores independientes, el proyecto de Monturiol no recibió apoyo financiero del gobierno español. Finalmente, él se arruinó después de invertir casi toda su fortuna en el Ictineo II. El barco fue desmantelado para reciclar el acero en 1870, pero los registros técnicos, los dibujos originales y los informes de prueba se guardaron en el Archivo Histórico de Tecnología de Cataluña. En 2014, se construyó una réplica a escala completa del Ictineo II y se exhibió en el Museo Marítimo de Barcelona como homenaje a la visión científica que fue muy avanzada para su época.